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  1. Victoria STRELTSOVA, Briansk

    En la segunda quincena de abril, en cuanto la tierra se seca bien y deja de pegarse a la pala, empiezo a preparar lechos para rábanos, perejil, chirivías, eneldo, lechuga y espinacas.
    Anteriormente, aplicaba fertilizantes para excavar, pero con el tiempo me di cuenta de que los cultivos tempranos crecen en los 5-7 cm superiores del suelo y, a veces, no reciben la nutrición necesaria, lo que termina en la profundidad de la bayoneta de la pala.

    Por eso lo hago de esta manera ahora. Primero excavo la tierra, saco las raíces de las malas hierbas y luego formo los lechos. Encima de ellos, a razón de 1 m20, distribuyo uniformemente un cubo de abono, un tarro de ceniza de un litro, un puñado de tiza y una caja de cerillas de cualquier fertilizante mineral complejo. Después de eso, incrusto todo en el suelo con un rastrillo. Intento sembrar las semillas de hortalizas tempranas lo menos posible, de modo que haya al menos 15 cm entre hileras y al menos XNUMX cm entre plantas, especialmente lechugas, elijo variedades de hortalizas de maduración temprana para esta siembra. Y ya en mayo vengo al jardín para recoger la primera cosecha de verduras y rábanos.

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